De Madrid a la India en autostop con su perra mochilera: el Pekín Express canino

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Roberto y su perra Cocaí emprenden un largo viaje a tierras asiáticas sin billete de vuelta. Lo harán en las condiciones más modestas: haciendo autoestop y con unos pocos ahorros. Tras sus dos grandes aventuras en Sudamérica – donde se conocieron – y Norteamérica, estos dos trotamundos ahora se lanzan a este proyecto con varios objetivos en mente:

Cuatro Cienagas Mexico

  • Demostrar que viajar con perro se puede siempre, incluso sin medio de transporte propio. Las dificultades quedan eclipsadas por lo maravilloso de compartir tu sueño con tu amigo fiel, la cantidad de gente amante de los perros que te encuentras en todas partes y las aventuras vividas.
  • Realizar un documental sobre la realidad perruna en Asia: eliminando estereotipos.
  • Generar conciencia animal tanto en los locales, a través del contacto directo con la gente y hablando con protectoras y ONGs locales, como en aquellos que sigan sus aventuras por el blog o las redes. 

El 28 de marzo Roberto Sastre (Madrid, 28 años) y Cocaí (Samaipata, 4 años) alzarán el dedo en las carreteras para salir de España rumbo al oriente. Atravesarán Europa sin paradas previstas hasta llegar a Turquía. Allí comenzarán su gran viaje. Un viaje que se prevé largo y que les llevará por tierras otomanas, caucásicas, persas, pakistanís, indias, nepalís… hasta el Sudeste Asiático. Luego iniciarán la vuelta por una ruta diferente: China, Mongolia, Kazajistán y el resto de países de difícil pronunciación terminados en “stan” serán sus destinos antes de volver a poner pies – y patas – en Europa. Todo esto se lo proponen hacer en autostop, para seguir demostrando que hay mucha gente buena en el mundo… y amantes de los animales en todos lados. Incluido en ese continente tan prejuzgado en occidente.

¿Por qué hacen esto y por qué quieren contar su historia al mundo? Además de por amor al arte de los viajes, Roberto persigue una serie de objetivos relacionados con la adopción y el bienestar de los perros en general. Ha creado “Viajeros Perrunos”, una plataforma en la que busca aunar fuerzas para animar a otras personas a viajar con sus canes y elevar la conciencia animal. Por tanto, Cocaí y Roberto tienen una misión doble:

DEMOSTRAR LO BONITO QUE ES VIAJAR CON TU PERRO. No niega que sea difícil, pero quiere demostrar que ser “mochilero perruno” es posible… y maravilloso. Compartir el viaje de tu vida con tu compañero cuadrúpedo vale oro ya de por sí, pero encima tiene un efecto “colateral”: el acercamiento a la gente. El viaje son las personas, y viajando con un perro se conecta el triple con la gente. Quiere que otros les imiten porque solo así la infraestructura turística se adaptará a las necesidades de los propietarios de mascotas: más alojamientos pro perros, así como buses, trenes, barcos y quién sabe si algún día aviones. ¡Que viajar con perro algún día no sea una odisea! Además de animar a otras personas a viajar con sus perros, se puede desprender otro mensaje: la adopción a pesar de los planes de viaje que uno pueda tener.

ELEVAR LA CONCIENCIA ANIMAL. Quiere contribuir con su granito de arena en la sensibilización animal allá donde vayan. Especialmente en países o zonas menos amistosos con los perros. Viajar con perro es una herramienta fantástica, precisamente por esa atracción de los locales. Y son los más pequeños quienes se acercan más… El futuro de una sociedad sensibilizada. Pequeñas cosas como ver a un perro limpio, cuidado y querido ya significan mucho en algunos lugares.

Todo esto tiene un denominador común: la adopción de perros de protectoras y de las calles. En su próximo gran viaje al oriente Roberto apuesta por documentar la realidad de la cultura perruna de aquellos países que visiten a través de la realización de un documental. Quién sabe si eliminarán unos pocos estereotipos… o muchos. Podremos averiguarlo siguiendo sus aventuras por su blog y redes sociales (ver más abajo).

Más sobre Roberto y Cocaí

En julio de 2013 Roberto puso rumbo a Brasil con una beca de la universidad (estudiaba biología). Allí terminó la carrera y, como premio, decidió cumplir el sueño de su infancia: conocer Sudamérica. Lo que no sabía era que se iba a encontrar con una inesperada amiga que cambiaría el devenir de su viaje… y de su vida. En un pequeño pueblo de la selva boliviana se encontró con una cachorra de solo un mes de vida abandonada y enferma. La idea era encontrar una familia para la perra, pero empezaron a viajar juntos y ya no pudo darla en adopción: se había enamorado. La llamó Coca Açaí, por la planta sagrada de los Andes y el fruto de la Amazonía. Juntos visitaron Bolivia, recorrieron los ríos Madeira y Amazonas en un viaje fluvial de casi dos semanas, anduvieron por el majestuoso norte de Perú y terminaron su aventura en Ecuador. En esos 15 meses Roberto había cumplido su sueño: vivió la Patagonia, las cataratas de Iguazú, las playas de Brasil, Machu Picchu, el Salar de Uyuni, la Amazonía, las Islas Galápagos... Conoció al cálido pueblo sudamericano, haciendo grandes amigos con los que hoy sigue en contacto... Pero si algo se lleva de este viaje por encima de todo eso es la unión con un ser vivo como pocas veces le había ocurrido y el aprendizaje de que en esta vida TODO se puede.

Después de un paréntesis en España disfrutando de familia y amigos, esta dupla emprendió un nuevo viaje. Esta vez a México, de nuevo con una beca de la universidad (esta vez psicología), desde donde consiguió un permiso de trabajo para Canadá. Fue un viaje de 18 meses por México, la costa oeste de Estados Unidos y Canadá. El autostop su medio de transporte; su tienda de campaña su casita portátil.

Estos años nómadas les han llevado, entre otras cosas, a dormir en decenas de casas de personas altruistas y a acampar en todas las “superficies”: la selva amazónica, el desierto californiano, los bosques canadienses, plazas de pueblos… También a un lado de la carretera y en alguna que otra gasolinera cuando se les ha hecho de noche haciendo autostop. Han cruzado fronteras a pie porque nadie los quería llevar; han vivido en el faro en una población de la isla de Vancouver y también en un camping en el Yukon, cerca del Círculo Polar Ártico. Se han subido en el coche de personas de todos los colores (¡incluidos unos narcotraficantes mexicanos!). En definitiva, han vivido cientos de aventuras que nunca olvidarán. Pero quieren más. Próxima estación: Asia.

Trans Labrador Highway Canada



Cómo seguir su viaje:

Blog: https://www.viajerosperrunos.com/
Instagram: @viajerosperrunos
Facebook: @viajerosperrunos
YouTube: @viajerosperrunos
Twitter: @viajerosperr1s

Para ampliar la información, entrevistas o cualquier otra cuestión pueden contactar con Roberto Sastre en:

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(0034) 618235736

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