Leishmaniosis en perros: qué es, síntomas, tratamiento y prevención
Martes, 28 Julio 2026
Cuidados y consejos
Descubre qué es la leishmaniosis en perros, sus síntomas, cómo se transmite, tratamiento y las mejores formas de prevenir esta enfermedad.
Cuando preparamos las maletas o salimos a disfrutar del buen tiempo con nuestros peludos, la salud y la protección siempre deben ir en el equipaje de mano. Entre todas las enfermedades que pueden afectar a nuestras mascotas, hay una que genera muchísimas dudas y preocupación en los tutores: la leishmaniosis.
Conocer bien qué es la leishmaniosis en perros, cómo se transmite, cómo detectar los primeros síntomas y qué medidas tomar para prevenirla es la mejor herramienta para mantener a tu compañero sano, fuerte y listo para cualquier aventura.
Leishmaniosis en perros: qué es y por qué es una enfermedad grave
La leishmaniosis canina es una enfermedad parasitaria grave causada por un microscópico protozoo llamado Leishmania infantum. Este parásito se multiplica dentro de las células del sistema inmunitario del perro y termina extendiéndose por distintos órganos y tejidos.
Se considera una patología seria porque es crónica y de carácter sistémico. Si no se detecta y trata a tiempo, el parásito puede provocar daños irreparables en órganos vitales como los riñones, el hígado o la médula ósea. La buena noticia es que, gracias a los avances veterinarios actuales, un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado permiten que un perro infectado lleve una vida completamente normal, feliz y duradera.
¿Cómo se contagia la leishmaniosis en perros?
Existe un mito muy extendido de que la leishmaniosis se contagia por contacto directo entre perros, por mordiscos o por compartir bebedero. Esto es completamente falso. La leishmaniosis no se transmite de un perro a otro de forma directa.
El único culpable de la transmisión es un insecto vector: el flebotomo, un pequeño mosquito de apenas un par de milímetros que actúa como intermediario. La hembra del flebotomo pica a un animal infectado, absorbe el parásito y, al volver a picar a otro perro sano para alimentarse, le transmite la Leishmania. La época de mayor actividad de este insecto va desde la primavera hasta el otoño (coincidiendo con los meses de calor), especialmente durante las horas del amanecer y el atardecer.

Síntomas de la leishmaniosis en perros
Uno de los mayores retos de la leishmaniosis es que se manifiesta de formas muy variadas. Hay perros que muestran síntomas cutáneos evidentes, mientras que en otros el parásito ataca directamente a los órganos internos sin dar señales externas llamativas.
Entre las señales de alerta más comunes destacan:
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Problemas en la piel: Pérdida de pelo (especialmente alrededor de los ojos, las orejas y el hocico), descamación casposa, piel seca y heridas o úlceras que no cicatrizan bien.
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Crecimiento anómalo de las uñas (onicogrifosis): Las uñas crecen muy rápido, adoptando una forma curvada y frágil.
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Pérdida de peso progresiva y falta de apetito: El perro se muestra apático, delgado y pierde masa muscular aunque siga comiendo.
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Hemorragias nasales (epistaxis): Sangrado por una o ambas fosas nasales sin motivo aparente.
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Cojeras intermitentes e inflamación articular.
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Síntomas renales: Si la enfermedad afecta al riñón, el perro beberá muchísima agua y orinará con mucha más frecuencia de la habitual.
Fases de la leishmaniosis canina
Para determinar el estado de la enfermedad y el mejor tratamiento, la comunidad veterinaria clasifica la leishmaniosis en cuatro estadios o fases en función de la carga parasitaria y el daño orgánico:
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Fase I (Leve): Signos clínicos leves (generalmente algunas lesiones cutáneas o ganglios algo inflamados) y niveles de anticuerpos muy bajos. La función renal está intacta.
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Fase II (Moderada): Lesiones en la piel más extendidas, pérdida de peso, apatía y un título de anticuerpos medio o alto. La analítica renal sigue saliendo normal.
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Fase III (Grave): Además de los síntomas anteriores, aparecen lesiones por inmunocomplejos (como inflamación ocular o vasculitis) y empieza a verse afectado el riñón (proteínas en la orina).
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Fase IV (Muy grave): El animal sufre una insuficiencia renal avanzada o complicaciones graves que requieren hospitalización e intensivos.
Diagnóstico de la leishmaniosis en perros
Detectar la presencia del parásito antes de que cause estragos es la clave del éxito. En la rutina veterinaria existen varias vías para dar con un diagnóstico certero.
Pruebas veterinarias más comunes
El veterinario combinará una exploración física completa con pruebas rápidas de inmunocromatografía (los conocidos kits en clínica que dan el resultado en minutos) para comprobar si el perro ha tenido contacto con el parásito.
Análisis de sangre y serología
Para confirmar la enfermedad y saber en qué fase se encuentra, es imprescindible realizar una analítica completa con serología (técnicas como ELISA o IFI que miden el nivel exacto de anticuerpos), así como una electroforesis de proteínas y perfiles renales y hepáticos.
Importancia de la detección precoz
Un chequeo rutinario una vez al año (especialmente al terminar la época de mosquitos, hacia finales de otoño) permite pillar la infección en sus fases iniciales antes de que dañe los riñones. Si quieres profundizar en pautas de salud preventiva para tus viajes y tu día a día, te invitamos a revisar nuestra sección de cuidados y consejos para tu mascota.
Tratamiento de la leishmaniosis en perros
Aunque el parásito raramente se elimina al 100% del organismo, el tratamiento consigue frenar su multiplicación, eliminar los síntomas y devolver al perro una calidad de vida excelente.
El protocolo habitual combina dos tipos de fármacos:
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Leishmanicidas: Medicamentos (como el antimoniato de meglumina o la miltefosina) que reducen drásticamente la cantidad de parásitos en el cuerpo durante unas semanas.
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Leishmaniostáticos: Fármacos de mantenimiento (como el alopurinol) que impiden que el parásito vuelva a reproducirse a gran velocidad, complementados a menudo con inmunomoduladores que refuerzan las defensas del animal.

Prevención de la leishmaniosis en perros
Dado que el contagio depende de la picadura del flebotomo, la prevención es la mejor armadura para nuestro peludo. Lo ideal es aplicar una protección multimodal combinando diferentes barreras.
Collares repelentes y pipetas
Son la primera línea de defensa. Es fundamental utilizar collares o pipetas que contengan principios activos repelentes (como la deltametrina, flumetrina o permetrina) con eficacia demostrada para ahuyentar al flebotomo. Revisa siempre la duración exacta del efecto en el prospecto para no dejar al perro desprotegido.
Vacuna contra la leishmaniosis
La vacuna no evita la picadura del mosquito, pero entrena al sistema inmunitario del perro para que, en caso de recibir la picadura de un insecto infectado, su cuerpo sea capaz de controlar el parásito y no desarrolle la forma grave de la enfermedad.
Evitar picaduras de mosquitos
Durante los meses cálidos, procura no dejar a tu mascota durmiendo en el exterior (jardines, terrazas o porches) a partir del atardecer, que es cuando los flebotomos salen a alimentarse.
Medidas en casa y paseos nocturnos
Usa mosquiteras en las ventanas de casa, recurre a difusores antimosquitos en las estancias y evita pasear cerca de zonas de agua estancada o riberas a última hora de la tarde. En Viajes4patas nos encanta veros disfrutar de rutas y escapadas, por lo que equipar a tu perro con su collar repelente al día antes de salir a la naturaleza es una norma de oro.
Leishmaniosis en perros en España: zonas de riesgo
España es un país endémico de leishmaniosis debido a su clima templado y mediterráneo, propicio para la supervivencia del flebotomo.
Mediterráneo y zonas costeras
La cuenca mediterránea (Andalucía, Comunidad Valenciana, Cataluña, Región de Murcia e Islas Baleares) presenta una prevalencia alta de la enfermedad durante casi todo el año por sus inviernos suaves y veranos cálidos y húmedos.
Ciudades como Barcelona, Valencia o Málaga
Pensar que la leishmaniosis es algo exclusivo del campo es un error. Los parques urbanos, jardines y zonas verdes de grandes ciudades como Barcelona, Valencia o Málaga albergan poblaciones de flebotomos perfectamente adaptadas al entorno urbano.
Riesgo en zonas rurales y urbanas
Zonas de huertas, riberas de ríos, urbanizaciones con piscina y parcelas rurales concentran un número elevado de mosquitos, aunque el riesgo existe en prácticamente toda la península ibérica (con menor incidencia en la cornisa cantábrica).
¿La leishmaniosis en perros tiene cura?
Hablar de cura en la leishmaniosis exige matizar entre cura clínica y cura biológica:
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Cura clínica (Sí): Con el tratamiento adecuado, los síntomas desaparecen por completo, los órganos funcionan perfectamente y el perro recupera su energía y salud normal.
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Cura biológica (Raramente): El parásito suele quedar latente en pequeñas cantidades dentro del organismo. Por eso se considera una enfermedad crónica que requiere seguimiento, aunque el perro esté perfectamente sano a la vista.

Consejos para convivir con un perro con leishmaniosis
Si a tu compañero le han diagnosticado leishmaniosis, no te alarmes. Siguiendo unas pautas sencillas llevará una vida plena a tu lado:
Alimentación y cuidados diarios
Una dieta de alta calidad y muy digerible es clave. Si el perro está tomando alopurinol como tratamiento de mantenimiento, el veterinario suele recomendar piensos o dietas bajas en purinas para evitar la formación de cálculos de xantina en el riñón.
Revisiones veterinarias frecuentes
Acudir a consulta cada 6 meses para hacer analíticas de control permite verificar que el parásito sigue dormido y que los valores renales y hepáticos están impecables.
Adaptaciones en el estilo de vida
Mantén a tu perro protegido con repelentes para evitar que vuelva a ser picado, reduce sus niveles de estrés y no renuncies a seguir viajando y paseando juntos con total normalidad.
Preguntas frecuentes sobre la leishmaniosis en perros
¿La leishmaniosis se contagia a humanos?
Es una enfermedad zoonótica (puede afectar a las personas), pero NUNCA se contagia directamente de perro a humano. Para que una persona se infecte, tiene que ser picada directamente por un flebotomo portador del parásito. Tener un perro con leishmaniosis en casa no supone un peligro directo de contagio para la familia.
¿Cómo saber si mi perro está en riesgo?
Cualquier perro que viva o viaje a zonas de clima mediterráneo, templado o cálido sin la protección adecuada de repelentes antimosquitos está expuesto al riesgo de contagio.
¿Se puede prevenir al 100%?
Ninguna medida por sí sola es infalible al 100%, pero si combinas el uso de collares/pipetas repelentes con la vacunación y evitas la exposición nocturna en épocas de calor, el nivel de protección roza el máximo posible.
¿Qué hacer si sospecho que mi perro está infectado?
Si notas pérdida de peso, caspa en las orejas, uñas demasiado largas o cansancio inusual, acude de inmediato a tu veterinario para realizar un test rápido de sangre. Cuanto antes se detecte, más fácil y efectivo será el tratamiento.
